Cada día estoy más convencido de que lo nuestro no tiene solución. Tenemos cuatro millones y medio de parados y resulta que el principal tema de conversación de los políticos españoles es si la palabra "nación" debe mantenerse o no en el preámbulo del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña.

¿Cambia en algo la vida de los ciudadanos de Cataluña el hecho de que esa palabrita vaya finalmente incluida en el Estatuto? Me temo que no, pero los políticos parecen no haberse enterado y siguen teniendo una irrefrenable tendencia a alejarse de la calle. Y luego se extrañan de que la gente cada vez vote menos en las elecciones...

Para colmo, y nada más conocerse los detalles de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, la mayoría de partidos catalanes están haciendo un llamamiento a la ciudadanía para que salga a la calle a protestar. No me parece mal que la gente se manifieste, pero me pregunto si no hay motivos mucho más importantes para hacerlo, entre ellos el elevadísimo número de desempleados y la situación económica general.

Que nuestros políticos estuvieran ociosos durante la época de vacas gordas y se dedicaran a pergeñar el Estatut no justifica que ahora, cuatro años después, tengamos que seguir alimentando a la bestia cuando es evidente que hay temas mucho más espinosos de los que ocuparse.

En un momento en el que España se la está jugando en el ámbito internacional, con nuestra credibilidad por los suelos y todos los tiburones acechando, es una irresponsabilidad que nuestros políticos pierdan el tiempo con discusiones estériles mucho más cercanas al comentario de textos que a la realidad de la calle.

 

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