Thursday, July 31, 2008 3:31 PM
Jesús Rivases
Las bombillas de Sebastián y un defecto fundamental
El presidente Zapatero siempre fue refractario al conocimiento de la economía. Nunca dedicó aquellas dos tardes que le pedía Jordi Sevilla para estudiar los conceptos fundamentales. Con el paso del tiempo, Jordi Sevilla, tras ser ministro, fue apartado con pocas explicaciones del entorno presidencial. Su lugar lo había ocupado, desde la época final de la oposición al PP, Miguel Sebastián. Sebastián, como Sevilla, sí que sabe de economía. Es y, sobre todo, ha sido un profesional con prestigio en su especialidad, como fama de ortodoxo. Desde luego, lo ha demostrado en muchas ocasiones. Por eso sorprende todavía más que Miguel Sebastián proponga, con un desparpajo infinito, repartir dos bombillas de bajo consumo a cada familia española como una de sus 31 medidas para el ahorro energético. La mayoría de las otras 30 no llegan a tamaño esperpento, pero su eficacia es también más que discutible. La ocurrencia de la bombilla, desde el punto de vista económico, podría haber partido de Zapatero, ignaro en la materia, pero nunca un economista reputado habría propuesto tamaña tontería. Todo, por otra parte, sin ánimo de menospreciar las ventajas de las bombillas de bajo consumo, que son considerables. Por otra parte, mientras Sebastián busca las bombillas que se ha comprometido a enviar a las familias españolas, continúa la escalada de los precios. El IPC ya está en el 5,3% de incremento interanual y el euríbor ha llegado al 5,39%. Hay crisis para todos, como dice el Gobierno. Sin embargo, y a pesar de la crisis, los precios en Alemania crecen un 3,3%, un país que tampoco tiene recursos energéticos propios y es tan dependiente como España del precio internacional del petróleo. Pero es que la inflación en Francia está en el 3,6%, e incluso en el Reino Unido y en Italia, en el 3,8%. Cifras todas muy alejadas del 5,3% español. Casi al mismo tiempo, el vicepresidente Pedro Solbes se prepara, con su pachorra habitual, para perder el enésimo órdago de esta etapa de su carrera política. Solbes, que sabe cual es la situación y tiene alguna idea de qué hacer, tiene que cuadrar los Presupuestos Generales del Estado próximos y el sudoku de la financiación autonómica. Ha planteado sus escenarios, pero lo más probable -casi seguro- es que su jefe Zapatero le obligue, una vez más, a ceder ante los nacionalistas. Entonces, los problemas de la economía española se agravarán y Solbes, es así, habrá hecho el ridículo. Algunos nacionalistas estarán felices, aunque pedirán más, porque son insaciables. Julio Camba lo escribió hace casi un siglo en uno de sus artículos: "El nacionalismo -él escribió regionalismo, pero hablaba de lo mismo- tiene en todas partes un defecto fundamental que ha señalado Baroja al nacionalismo catalán: el de sistituir con un problema casero los grandes problemas de nuestro siglo".