Monday, July 28, 2008 7:34 PM
Jesús Rivases
Glasgow: Democracia sin tonterías
El diputado laborista George Ryan, del distrito Este de Glasgow (Escocia-Reino Unido), dejó su escaño en el parlamento británico de Wetsminster, por razones personales. Al menos, eso fue lo que alegó. Tampoco importa demasiado. Inmediatamente se convocaron elecciones en la circunscripción para elegir sustituto. todo muy natural, muy democrático. También una lección de democracia auténtica, sin intermediarios, sin tonterías. En España sería imposible. En España, cuando un diputado deja vacante un escaño a lo largo de la legislatura -por los motivos que sean-, el puesto lo ocupa el primero que estaba en la lista de su partido en esa circunscripción y que en su momento no salió elegido. Por supuesto, nadie lo conoce y sus únicos méritos consisten en haber sido colocado por el partido en ese lugar en la lista electoral. Es España, semanas después de que se celebren las elecciones, se produce el espectáculo de que una serie de diputados elegidos por los ciudadanos dimiten y dejan sus escaños a otros miembros del partido que figuran en las listas. Dimiten, casi siempre, porque el partido ganador de los comicios decide que ocupen puestos ejecutivos y, claro, compaginar el cargo de diputado con otro ejecutivo genera disfunciones. En el Reino Unido de la Gran Bretaña, que es donde ha ocurrido el episodio de Glasgow, cuando un diputado dimite, se convocan nuevas elecciones. Es decir, el partido no tiene el escaño en propiedad durante toda la legislatura, sino que tiene que volver a ponerlo en juego. A veces, como en esta ocasión, los laboristas del primer ministro Brown decidieron improvisar una candidata, Margaret Curren. Al fin y al cabo, siempre habían ganado en ese distrito desde hace más de 60 años. Pues bien, la candidata parachuitada por el partido perdió frente al nacionalista John Mason. ¿Qué pasaría en España si semanas después de las elecciones hubiera que repetirlas en unas cuantas circunscripciones para sustituir los puestos dejados vacantes por los dimisionarios? La respuesta queda en el aire, pero me atrevo a aventurar que si fuera obligatorio repetir elecciones esas dimisiones -que ocurren con el PSOE como ocurrían con el PP- no se producirían. De alguna manera, dejar el escaño después de ser elegido es defraudar a los electores, pero claro, a corto plazo, tampoco tiene coste y por eso la fórmula se perpetua. Lo que ocurre en el Reino Unido es, a pesar de la tradición, menos sofisticado. En resumen, democracia directa, sin tonterías.