Wednesday, July 23, 2008 4:25 PM
Jesús Rivases
Zapatero, Rajoy y la cartera
El presidente del Gobierno y el jefe de la oposición están satisfechos. Por lo menos, eso es lo que proclaman después de reunirse en la Moncloa. Zapatero y Rajoy hablaron durante dos horas. Aseguran que están de acuerdo en política antiterrorista, en la reforma de la Justicia y en la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Constitucional. Discrepan, y también lo anuncian, en asunstos económicos. Presumen de mejores relaciones -menos crispación- que las que mantuvieron la lesgislatura pasada. Es lo que les conviene, sobre todo en cuestiones antiterroristas. La política de Zapatero no acabó con ETA como soñaba. La de Rajoy no le hizo ganar las elecciones. El cambio de estrategia se impone para los dos. La clave es quién le robará a quién la cartera. Hasta ahora el más listo siempre ha sido líder del PSOE. El resultado electoral lo demuestra. Zapatero juega con ventaja. Él gobierna y su adversario está en la oposición, con casi cuatro años por delante. Ahora, el plato de la discordia es la economía. La crisis es importante y también "compleja", como explica Pedro Solbes. El presidente, sin embargo, es más optimista, mucho más. Piensa que será breve e incluso que puede aprovecharla. La estrategia de Zapatero es presentarse como el garante de los derecho sociales y de la solidaridad en los tiempos más difíciles. Y también, por eso no hay acuerdo, señalar a Rajoy al PP como los partidarios de recetas duras, perjudiciales para los menos favorecidos. Tan hábil como poco ortodoxo. El jefe de la oposición, que defiende el control del gasto público, tiene que hallar la fórmula de salir airoso del envite. Por eso intenta explicar que sus propuestas también pretenden "garantizar las políticas sociales siendo austeros en el gasto público". Lo importante es cómo afrontar la crisis económica para que sea lo más llevadera posible. Para Zapatero lo esencial es presentar al PP de Rajoy como insolidario, mientras que el líder de la oposición tiene que quitarse de encima esa etiqueta. Es decir, quitarse la cartera el uno al otro.