Wednesday, July 16, 2008 7:35 PM
Jesús Rivases
Los árboles y el bosque de Zapatero
El lehendakari Ibarretxe le ha hecho un favor al presidente Zapatero. El etarra Iñaki de Juana, otro. El lehendakari y el terrorista tenían y tienen otros objetivos, pero han insuflado aire en el entorno presidencial. Ibarretxe sigue una estrategia de confrontación con el Gobierno de Zapatero que le de una nueva victoria electoral. Su último movimiento ha sido publicar en el Boletín Oficial del País Vasco la convocatoria de lo que él llama "consulta" y que no es más que un referéndum encubierto sobre la autodeterminación, es decir, sobre la independencia. El Gobierno, por supuesto, ha reaccionado y ha presentado recursos legales que impedirán que se celebre, por lo menos ahora, la consulta/referendum. Todo, mientras la inmobiliaria Martinsa suspende pagos y la psicosis -real- de crisis económica se apodera de la mayoría de la ciudadanía. Casi al mismo tiempo, el etarra De Juana anuncia que inicia otra huelga de hambre por el embargo preventivo ordenado sobre la vivienda del terrorista, que en realidad no es suya, sino de su mujer, gracias a una artimaña legal. De Juana tiene pendientes indeminizaciones millonarias a su víctimas y, para esquivarlas, su mujer fue quien adquirió un piso que era de la madre del etarra. Una burla de la ley, como tantas otras. Las estrategias del lehendakari y del terrorista, aunque ellos no se hayan dado cuenta, favorecen al presidente Zapatero, por lo menos en el resto de España, y también en parte del País Vasco. Zapatero está más cómodo en la pugna con Ibarretxe y en la confrontación sobre la situación de De Juana que al frente del Gobierno ante la crisis económica, un asunto que no domina y que le resulta resbaladizo. Hacer frente al lehendakari y al etarra es popular; administras la crisis económica es difícil y, antes o después, resultará doloroso. Todo, sin duda es importante, pero el presidente del Gobierno debe ser consciente de que los árboles de Ibarretxe y del terrorista le impidan ver el bosque de la crisis económica. Martinsa no ha sido una excepción.