Cataluña es el agujero negro del PP. Los populares perdieron las últimas elecciones en Cataluña, en donde la ventaja que les sacó el PSOE fue estratosférica. Ocurrió algo parecido en 2004. Sólo cuando el PP obtiene un resultado digno en el Principado tiene posibilidades de vencer en las urnas y tener mayoría en el Parlamento. La historia de los populares en Cataluña es una historia desgraciada, por lo menos desde que José María Aznar sacrificó a Vidal Quadras en 1996. Necesitaba a Convergencia para gobernar y Jordi Pujol exigió la cabeza del entonces líder de los populares catalanes. Vidal Quadras aceptó su destino. A cambio, el PP gobernó en España por primera vez desde la instauración de la democracia. Ahora, el PP de Rajoy, que se había recuperado en el Congreso de Valencia, vuelve a hundirse en el agujero negro catalán. Había tres aspirantes al liderazgo del partido, el histórico Fernández, de los hermanos Fernández, Daniel Sirera y Montserrat Nebrera. A la nueva dirección del PP no le gustaba el escenario y decidió dirigir el proceso, de acuerdo con los históricos Fernández. Ninguno de los tres candidatos era el idóneo. Hacía falta uno nuevo y apareció, designada, Alicia Sánchez Camacho. Y lo peor, como ha reconocido algún dirigente popular, es que todo se hizo tan mal que quedó claro que había sido la dirección nacional del PP -es decir, Rajoy a través de Ana Mato y Javier Arenas- quien había organizado todo el pastel. Ndie esperaba que Montserrat Nebrera resistiera y, a pesar de todo, luchara contra todo y contra todos por la presidencia del PP de Cataluña. Muchos menos imaginaban Rajoy y sus colaboradores que la combativa Nebrera se convertiría en la heroína del Congreso y que llegaría a conseguir nada menos que un 43% de los votos de compromisarios. Sobre todo porque habían sido muchos menos los que le habían prestado sus avales para presentarse. La democracia es así y conviene no irritar mucho a los electores, sean los votantes de unas elecciones generales o los compromisarios de un partido dirigido a dedo. El PP, que esperaba haber iniciado el camino de su recuperación en Cataluña, ha vuelto a meterse en un lío descomunal. La culpa, por supuesto, no la tiene Montserrat Nebrera, sino quien dirige y controla desde hace casi tres lustros el PP catalán y cosecha fracaso tras fracaso. Rajoy, es cierto, había dado un paso adelante importante. Ahora acaba de darlo hacia atrás. La credibilidad es muy difícil de conseguir y muy fácil de perder. Si a los catalanes en general no les gusta que les impongan nada, a los catalanes del PP tampoco. Mariano Rajoy debería darse cuenta y también comprender que no tiene más remedio que cerrar el agujero negro del PP en Cataluña, aunque sea de forma traumática.