Thursday, July 03, 2008 4:39 PM
Jesús Rivases
Zapatero y el gabacho
El presidente Zapatero es un tipo con suerte. Tiene "baraka", dirían los árabes. También lo han definido como un optimista antropológico. Hay motivos. La fortuna le ha sonreído una y otra vez, incluso en contra de casi todo, poir lo menos hasta ahora. Napoleón quería generales con suerte. Sin una serie de pequeñas o grandes casualidades favorables también es muy difícil triunfar en política y en casi todo. Para Zapatero casi todo ha sido fácil. Fue el diputado más joven del Congreso. Se convirtió en líder del PSOE contra pronóstico y a la primera. También a la primera, y cuando nadie daba un euro por él, ganó las elecciones y llegó a la Moncloa. Allí sigue. Después de tanto éxito, el presidente Zapatero quizá corre el riesgo de confundir sus deseos con la realidad una vez más. Hasta ahora casi siempre han coincidido. Ahora quizá todo cambie porque la fortuna, rara vez, es eterna. Zapatero se niega a aceptar que haya crisis económica en España. Lo único que admite es la existencia de un periodo de "serias dificultades", eufemismo bobo para no pronunciar la palabra maldita de este Gobierno, crisis. Además, llevado de su optimismo, descarta que la situación se prolongue y que se complique. Por si acaso y como remedio, rescata su estética más izquierdista y promete incluso más protección social. Nada que objetar, siempre que haya recursos -dinero- para todo y para todos. En tiempos de crisis, no está tan claro, salvo que haya un aumento espectacular de los impuestos y aún así. Por primera vez Zapatero se ha quedado sólo en el Parlamento. Todos los grupos politicos, desde el PP de Mariano Rajoy, a la fantasmal Izquierda Unida de Gaspar Llamazares, le han dado la espalda. A pesar de todo, el presidente mantiene su optimismo, al menos aparente. Eso sí, el paro sube en junio por primera vez en quince años; las ventas de automóviles y en los centros comerciales se hunden; el sector inmobiliario va de mal en peor; las bolsas se precipitan hacia el abismo; el déficit exterior se desboca y el superávit de las cuentas públicas ya es casi historia, y el sector financiero, en el mejor de casos, se resfría. Zapatero, con su empeño en negar la evidencia, pone en peligro su credibilidad, algo muy difícil de ganar y sencillo de perder. Sin ir más lejos, hoy jueves, al día siguiente de que el líder del PSOE defendiera lo indefendible en el Congreso de los Diputados, la realidad se vuelve en su contra. Él no tiene la culpa directa, es cierto, pero debía tenerlo en cuenta. El gabacho Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, acaba de subir el precio oficial del dinero del 4 al 4,25%. Es decir, el euríbor volverá a subir en unos días y, por ejemplo, el recibo de la hipoteca será todavía más caro, aunque eso para Zapatero quizá sólo sean "serias dificultades". (Por cierto, Trichet sube los tipos de interés por culpa de la inflación europea, a la que la española -y eso sí es resposabilidad de Zapatero- contribuye de forma espectacular). Quizá el presidente empiece a tener menos "baraka", o no, como diría su adversario, siempre derrotado, Mariano Rajoy.