Friday, January 22, 2010 9:31 PM
Antonio Rodríguez
Aquel paseo por Puerto Príncipe
Visité Haití hace un año y medio acompañando al ministro de Exteriores en una gira iberoamericana. Aquellos recuerdos de Puerto Príncipe me asaltan cada día que pasa desde que la tierra engulló a miles de ciudadanos de este país, el más pobre del continente hermano pero con una gente sana y alegre como pocas.
Paseé por las calles de Puerto Príncipe. Ví el Palacio Presidencial de cerca y me alojé en el hotel Montana donde cientos de personas han encontrado la muerte hace unos días. Recuerdo el museo-monumento dedicado a los próceres de la patria (Haití fue 1802 el primer país del continente después de Estados Unidos en independizarse) y que me imagino que ha quedado sepultado bajo escombros.
Entré en la hermosa catedral de la ciudad, abarrotada de gente como el día del terremoto, con su color rosado que la hacía tan diferente a otras que podemos ver en Europa. Y me emociono rememorando aquel paseo en busca de libros, sacerdotes o personas ligadas al vudú, que me permitió comprar una preciosa estatuilla en la que aparece un haitiano contorsionado, simbolizando las sucesivas reencarnaciones en las que creen aquellos que practican esta religión de origen africano. Por eso, espero y ansío con volver a ver a una Haití reencarnada, más fuerte si cabe, del cataclismo que han vivido sus habitantes. Volveré algún día allí.