Sorprendente las últimas declaraciones de responsables públicos como Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, o Cándido Conde-Pumpido, fiscal general del Estado. Dos torpedos en la línea de flotación de un Gobierno socialista que llevaba viviendo unos días de gracia tras su última remodelación.

El primero advirtió ayer de que la crisis económica colocará previsiblemente a la Seguridad Social en una situación de déficit en este año 2009. El segundo criticó esta mañana que la Policía Nacional no aportase su granito de arena para la ilegalización de ANV y PCTV, ni en las impugnaciones de Askatasuna y D3M. Una acusación muy grave que ha tenido en vilo al Ministerio del Interior durante todo el día.

Lo más curioso de los ataques de Ordóñez y Conde-Pumpido es que, en teoría, son personas próximas al Ejecutivo socialista, que los ha colocado en estos puestos con fuertes críticas del PP. ¿Por qué ahora? Sus motivos tendrán, pero los problemas que le han creado a Zapatero son de órdago. Los amigos huyen en tiempos de crisis.