Friday, September 25, 2009 8:40 PM
José María Vals
Decir lo que uno cree que otros quieren oir no siempre es bueno ni rentable
Halagar los oídos a los más próximos o a los más partidarios ha sido una tentación histórica que los políticos usan una y otra vez para ganarse aplausos y mantener votos fieles. Pero la estrategia no siempre es rentable ni buena para la sociedad a la que dicen representar quienes tales cosas realizan sin pudor alguno. Dos ejemplos distantes y muy distintos ilustrarán la cuestión. El primero se registra en España y tiene que ver con la Caja de Castilla-La Mancha (CCM). El segundo en Portugal, donde la campaña electoral ha puesto a España como protagonista.
En el caso número uno, el de la caja de ahorros castellano-manchega, la dirigente popular María Dolores de Cospedal, jefa a su vez del PP de Castilla-La Mancha, va y dice que la posible fusión de la caja con la Bibo Bizcaia Kutxa (más conocida como BBK) sería considerada como una moneda de cambio del Gobierno para lograr que el PNV le apoye en los Presupuestos del Estado. No dudo de que alguien querrá oir esas cosas, porque últimamente está de moda ser anti-algo, da lo mismo. Pero la lógica económica puede que diga otras cosas. Si esa fusión es la mejor a juicio de los técnicos que ahora tienen que gestionar la caja tras su intervención por el Banco de España, ¿qué impide que se lleve a cabo? La alusión pública de De Cospedal siembra la sospecha y eso sí enrarece un proceso en el que deben primar dos cosas: la supervivencia de la entidad y el interés de los clientes de la entidad, amén del de los trabajadores. Si empezamos así, las fusiones de cajas de ahorros serán imposibles porque todo el mundo verá fantasmas detrás cuando donde hay que buscar de verdad a los fantasmas y debajo de las alfombras es en las filas de los consejeros y directivos que han puesto a algunas entidades al borde del abismo.
El caso número dos es el de las elecciones portuguesas. Los dos principales candidatos, el actual primer ministro José Sócrates (socialista) y su oponente socialdemócrata Manuela Ferreira Leite iniciaron la campaña absolutamente igualados e incluso con ligeras ventajas para Ferreira en algunas encuestas. Ostentar el poder en una crisis quema mucho. Pero a esta última se le ocurrió la brillante idea de intentar halagar a los "nacionalistas" portugueses. Para ello utilizó al AVE Madrid-Lisboa, del que dijo que era una obra inventada por los españoles (los malos) para llevarse más fondos de la Unión Europea. Tampoco hay duda de que algunos habitantes del país vecino querrán oir cosas como esa. Hay periódicos todavía que critican a los ayuntamientos que dan la bienvenida a los turistas españoles. Pero cada vez más portugueses han entendido que una buena red de infraestructuras de transporte que les una con España les ayudará también a salir a Europa sin tener que dar la vuelta a la península ibérica en barco. Tras la afirmación, las encuestas se dieron la vuelta. Se volvió a la igualdad con ligera ventaja de Sócrates. Vaya, como antes de la crisis económica. Yo he vivido en Portugal y no me imagino a nadie que aborrezca de hacer el trayecto entre Lisboa y Madrid en menos de tres horas de tren. Cada vez más los portugueses nos han aceptado como vecinos y no como enemigos que les condenan a ser un país aislado del continente.
P.D. Perdón por el vacío de renovaciones de las últimas semanas. Ya no habrá más. Lo prometo.