El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se ha convertido últimamente en el azote del Gobierno. El último latigazo se lo ha dado con una frase laipdaria: "El margen de gasto público para luchar contra la crisis se ha acabado". Menos mal que a continuación ha añadido: "Esa es mi opinión". Vamos, que si se hace caso al gobernador, a partir de ahora el Gobierno tiene que dedicarse a administrar el dinero del que dispone, que es menos del previsto porque recauda menos impuestos, y así hasta donde llegue. Después, sencillamente se acabó.

Se puede entender que la autoridad monetaria tenga siempre en mente los problemas económicos futuros y piense que si el Estado gasta sin control nuestros hijos pagarán los intereses. Pero España no puede ser el único país occidental que se quede sin hacer nada. Además, el nivel de deuda pública española con respecto a la riqueza nacional es de los más bajos de Europa. Muy por debajo del que tienen países como Francia, Italia o la mismísima Alemania. Vaya, que aún hay margen.

Además, olvida el gobernador que mucha de la deuda púbica que soportan los países europeos está representada por bonos que han sido emitidos en momentos de tipos de interés altos. El nuevo endeudamiento español, a pesar de lo que vaticinaban algunos agoreros, se está vendiendo bien. La primera subasta de letras del Tesoro con el Gobierno remodelado ha logrado más de 4.000 millones de euros al 1,270% de interés, que es el más bajo de la historia de España. Eso quiere decir, sencillamente, que hay muchos inversores dispuestos a confiar en el Estado español como buen pagador y, además, sólo le exigen un interés de 1,27 euros por cada cien que invierten.

Y aún hay más. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, con una sonrisa de complicidad que suele mostrar muy pocas veces, ha dejado caer que pronto habrá un fondo de salvamento para bancos y cajas que puedan tener dificultades. Si se ha acabado el margen de gasto público para luchar contra la crisis, ¿que pinta un fondo nuevo para inyectar dinero a los bancos o cajas que quieran reconvertirse y fusionarse con otros? Si el dinero del fondo no viene de los propios bancos y cajas, la postura de Fernández Ordóñez es una contradicción en sus términos. En este comentario me faltaba añadir, igual que el gobernador del Banco de España, que "es mi opinión".